miércoles, 23 de mayo de 2012

Mi mala relación con el deporte




Yo lo intento porque quiero ser como la khalessi, o como Winona Ryder, o como Angela Merkel, una mujer fuerte que podría haber dirigido ejércitos y reventar los cráneos de los Lanister, los alien o los hispanolusogriegos.

 Yo me declaro deportista. Deportista de intención: me encanta el concepto del deporte (fortalecer el cuerpo, superarse a uno mismo, alcanzar las mejores posibilidades de mi raza, etc.). Pero parece no ser un amor correspondido por las siguientes razones:

1-      Siempre que salgo a correr se me sube medio camal del pantalón, quien sea de muslos gordos entenderá esto.

2-      Creo que no corro de manera muy elegante, porque aunque cuando me miro a los escaparates me veo algo así como una Pamela Anderson espartana, mis enemigos me han dicho en alguna ocasión que separo mucho los pies y los meto hacia adentro.

3-      Voy tan lenta que las abuelas que salen a andar por la calle Alfahuir me adelantan (lo cual tampoco es extraño, no seré yo quien cuestione las capacidades de tan válidas señoras, con sus viseras y sus jerseys atados por encima de la cintura, ¿acaso hay alguien que pueda adelantarlas?)

4-       No solo correr se me da mal, todos los deportes se me dan mal: bailo como un pato, tengo la agilidad de un elefante (y también su constitución), los reflejos de una pared y hasta el yoga se me da mal que el otro día me caí y me lesioné haciendo una de las posturas básicas.
5-      No puedo practicar ningún deporte que implique un balón, porque uno de mis mayores miedos, junto con las alturas y los bichos del polvo es recibir un balonazo. He pasado antes por ello y no me ha resultado nada agradable. Me da tanto miedo que en ocasiones me he enfrentado a niños (bastante musculados, he de decir) cuando he ido a la playa y se han puesto a jugar a la pelota. Me he llegado a enfrentar a gente más grande solo porque estaba jugando a las palas.

6-      De todas formas, creo que correr es el que peor se me da, la última vez que lo intenté acabé en comisaría. Esto sucedió así:

Habiéndome parado a descansar unos minutos pasó un policía enrollado (no tipo antidisturbios, tipo enrollado) y se me llevó, alegando que me pasaba algo. Yo le juraba y perjuraba que no, que estaba bien, pero él me pidió que fuera a comisaría a mojarme. No entendí bien esto, pero como era policía lo acompañé. Una vez allí, me retuvieron hasta que empecé a estar un poco menos roja e insistieron en que iban a llamar a una ambulancia para que me acompañara a casa. Por suerte conseguí salir corriendo. No en sentido literal, se entiende. 

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